Boston, preciosa ciudad

Era la una y media de la madrugada del 4 al 5 de Noviembre, estábamos en Chinatown en Washington. Nos montamos en un bus conducido por un chino con cara de sueño, con un iPod a todo volumen y que le pisaba bastante al acelerador. Por suerte nos dormimos pronto y el viaje se hizo corto. A las 6 de la mañana estábamos en NY.

Y a las 7 estábamos de nuevo en otro bus, de nuevo conducido por un chinorris, pero está vez a Boston, no a Chinatown, si no a la estacion sur de autobuses.

Total que estábamos en Boston. Vamos al metro y oh sorpresa! No es una mierda como el de NY si no que está limpio, el mapa es claro y da gusto moverse por el. Nos pillamos la línea roja hasta Park Station y allí cambiamos a la verde para llegar a Hynes Conventiom Center. Cruzamos un par de calles y llegamos a la residencia de estudiantes.

Nuesta habitación era de 6 personas (3 literas). Allí había un hawaiano (aunque Noe dice que era de Ohio) que estudiaba medicina en Harvard, una japo que vivía en San Francisco pero estudiaba en Harvard también, una guiri que hablaba rápido y mal, que estaba recorriendo EEUU y el gabacho. El €&*{|<%^¥+ del francés hablaba mucho por el móvil, no importaba si eran las 10 de la noche (tarde aquí) o las 7 de la mañana. Hablaba en la habitación con su voz normal, no ponía el móvil en silencio y encima roncaba. Una joya.

Las camas estaban bien, teníamos el baño al lado y, total para lo que estábamos allí…

Plano en mano nos dispusimos a recorrer la ciudad. Recorrimos la calle Boylston, donde están las tiendas (también había una Apple Store) hasta llegar a Boston Common, un precioso parque de donde sale el Liberty Trail.

Liberty Trail es una ruta marcada de rojo en la calle que recorre los puntos más importantes de Boston en lo que a la revolución americana se refiere. Muy instructivo. Como es muy largo, hicimos una parte y pasamos a por una de las famosas cheesecake de Boston. La verdad es que tienen la fama bien ganada.

Al albergue y a (intentar) dormir, porque el amigo de Francia cuando no hablaba por el móvil, roncaba. Noe casi le arranca los ojos en varias ocasiones. En fin, que llegó la mañana y nos bajamos a desayunar unos bagels con mantequilla y mermelada, muy ricos. La leche no sabe a nada, o por lo menos no a leche. Noe dice que sabe demasiado a leche. Sobre gustos no hay nada escrito…

Continuamos donde lo dejamos el día anterior, pero acompañados de lluvia. Cuando terminamos fuimos a Harvard y allí empezó el diluvio universal, asi que volvimos al albergue.

Salimos por ahí a cenar, a un thailandes en el que por 11$ nos pusieron tanta comida que no la pudimos terminar.

A dormir, a madrugar y a salir pitando para la estacion de autobuses, que nos volvemos a NY.

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